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Mostrando entradas de julio, 2026

No tengo tiempo para hacer análisis: ¿Es necesario pasar años hablando del pasado para que un análisis haga efecto?

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Una de las ideas más difundidas sobre el psicoanálisis es que, apenas uno entra al consultorio, el analista empieza a preguntar por la infancia o por la relación con los padres. Como si la tarea consistiera en revolver el pasado, revisar toda la autobiografía y encontrar allí la causa de lo que hoy nos pasa. Según esa idea, una vez descubierta la explicación, el problema quedaría resuelto. Pero la experiencia analítica es muy distinta. En primer lugar, nadie consulta porque sí. Se busca un espacio de análisis porque algo del presente no anda: una angustia, una separación, una pérdida, un conflicto, una dificultad para decidir, una repetición que agota o un síntoma que ya no se puede seguir ignorando. El punto de partida es el presente . Uno no llega hablando del pasado. Llega hablando de aquello que siente que hoy ya no puede seguir igual, porque ya resulta muy molesto o imposible de soportar.  Entonces... ¿por qué aparece el pasado? No porque el analista quiera reconstruir una bio...

¿Hay que preparar algo para la sesión?

  ¿Hay que preparar algo para la sesión? Muchas personas llegan a la primera entrevista preguntándose si deberían haber pensado de antemano lo que van a decir. Otras, apenas se acomodan en el diván o toman asiento frente al analista, se apresuran a decir: "Hoy no preparé nada". Es una frase llamativa, porque en un análisis no se pide hacer tareas, ni llevar un tema pensado para la sesión siguiente. También hay quienes anotan asuntos que no quieren olvidar o intentan ordenar previamente todo aquello que les sucede. Es comprensible. Estamos acostumbrados a creer que, para aprovechar un encuentro con un profesional, hay que llegar preparados, con las ideas claras y un discurso ordenado. Sin embargo, en el psicoanálisis la lógica es otra. En sesión no existe una manera correcta de hablar. No hay obligación de contar toda la historia personal en el primer encuentro, ni es necesario llegar con una lista de problemas para abordar. Tampoco hace falta presentarse con un relato ordenad...

"El psicólogo no me dice nada": ¿Por qué el psicoanalista no da consejos?

Es comprensible que aparezca esa sensación de que uno va al psicólogo y éste no te dice nada .  Hoy estamos acostumbrados a abrir las redes sociales y encontrarnos con profesionales que explican un padecimiento en un minuto, enumeran cinco consejos para vivir mejor o prometen soluciones rápidas para problemas complejos. Son las lógicas propias de estos espacios: captar la atención, generar interacción y ofrecer respuestas inmediatas. En este contexto, es comprensible que muchas personas lleguen a terapia esperando recibir indicaciones concretas sobre qué hacer y suelen sorprenderse, y en otros casos disgustarse, al descubrir que la experiencia analítica va por otro camino. El análisis propone otra experiencia. Muchas veces se espera que el profesional diga qué decisión tomar, cómo resolver un conflicto o qué camino elegir. Pero el analista no ocupa el lugar de quien conoce la respuesta de antemano, no es un oráculo. Además, ¿Qué puede saber alguien ajeno acerca del modo en que t...

“No sé para qué vengo, pero sigo viniendo”: ¿Qué ocurre en una sesión de análisis?

  "No sé muy bien para qué vengo... pero sigo viniendo." "Hay algo que cambió, aunque no sé explicar qué." Son frases que muchos pacientes dicen después de algunas sesiones. Y, curiosamente, describe bastante bien cómo funciona un análisis. Vivimos en una época donde casi todo se mide por su utilidad inmediata. Queremos saber cuánto tiempo llevará, qué resultados obtendremos y qué beneficios concretos tendrán lo que hacemos. Estamos acostumbrados a pensar en términos de rendimiento, incluso muchas terapias anticipan y prometen determinados logros al cabo de cierto tiempo.  Él análisis propone otra lógica. En la sesión analítica nos abstraemos del concepto de evaluación. Durante ese tiempo dejamos en suspenso la exigencia de producir, de ser eficientes. Nos permitimos hablar de aquello que, en el ritmo cotidiano, suele quedar relegado porque "no sirve para nada" o porque parece no tener importancia. Sin embargo, justamente allí empieza a suceder algo sumame...

"Cuando el malestar no tiene explicación": ¿Es necesario saber qué me pasa para empezar un análisis?

Muchas personas creen que para empezar un análisis primero tienen que saber qué les pasa. Se cuestionan a qué van a ir si no saben qué decir, no pueden entender lo que les está sucediendo y piensan que ir a consulta va a ser en vano, porque no pueden dar información sobre eso que los tiene mal. El psicoanálisis trabaja sobre lo inconsciente, y eso es justamente lo que no se sabe. El hecho de no saber lo que está pasando es un motivo para consultar más que válido. Por fin, no es necesario tener claro el motivo por el que se va a la consulta. Como señalaba Jacques Lacan, médico psiquiatra y psicoanalista francés: «El que viene a vernos, por el principio de la suposición de que no sabe lo que tiene, ahí se encuentra ya toda la implicación del inconsciente.»* El motivo se va a ir armando a medida que el analista pregunte y que el consultor vaya pudiendo hablar. En muchas ocasiones, luego de una sesión, los pacientes se van diciendo: «Pensé que hoy no iba a hablar nada...y terminé habl...